Técnicas de tiro: Recuerdos del pasado evocan tiempos presentes

Mucho se ha hablado, a lo largo de los años, sobre las distintas técnicas de tiro o posiciones de tiro. Éstas, como todo en esta vida, han ido apareciendo y evolucionando según el momento, la situación o la necesidad, teniendo muy en cuenta las innovaciones tecnológicas que han vivido a lo largo de esta era las armas de fuego, las fundas pistoleras, los cinturones de servicio, etc.

Las armas son tan antiguas como los hombres, ya en sus albores los primeros pobladores de la tierra se procuraron de utensilios y armas que destinaban para cazar y defenderse o atacar a sus congéneres. Aquellos hombres prehistóricos y sus modalidades de caza constituyeron sin saberlo las primeras técnicas en el uso de las armas, ya que según para qué determinado animal utilizaban una técnica u otra. Las armas avanzan y evolucionan tal cual lo hace el hombre. Habría grandes periodos en los que las armas y su utilización estaría difundida de tal manera en la sociedad que no se contemplaba un futuro sin ellas.

Desde los primeros hombres hasta nuestros días las técnicas en el manejo de las armas han variado, estando presentes en las tribus celtas, los bárbaros, etc. Ellos se servían de las armas para imponerse a sus rivales en sus asedios y batallas, igual que sucedía en todo el mundo. Ya en el Japón más antiguo y de la mano de los Samurais se creaban las primeras técnicas de lucha como disciplina, unas técnicas bien definidas, con sus posiciones, sus ataques, sus defensas, todo ello versado en el manejo de la espada (Katana). Las legiones romanas fueron otro gran ejemplo de la imposición de técnicas de lucha o combate, tanto a nivel personal como en grupo. Famosas por sus conquistas, estas legiones romanas constituyeron sin darse cuenta la primera profesionalización del ejército y con ello el estudio de las técnicas de combate, asegurando así la evolución de las mismas.

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Armas de la antiguedad utilizadas por las tribus bárbaras europeas

Huestes de soldados encabezados por personajes famosos como Alejandro Magno, Atila, o Gengis Kan utilizaban técnicas de combate en ataque y defensa, a pie y a caballo, con carros, con armas arrojadizas como las lanzas, arcos, ballestas y armas de mano como las espadas, cuchillos, etc. Pero en el uso de todas ellas la posición de partida era la misma: el cuerpo enfrentado al blanco, en algunos casos, como ocurría en la utilización del arco, giraban la cadera obligándose a girar la parte superior del tronco y con los pies en 40 grados más o menos. En el empleo de la espada a una mano ocurría algo parecido, pero en el uso de la espada a dos manos se confrontaban al enemigo con los pies enfrentados a él, buscando el equilibrio y con los brazos formando un “triángulo isósceles”.

Con la aparición de la pólvora negra se empezaron a fabricar las primeras armas de fuego denominadas cañones de mano. Al ser un arma individual, a la hora de usarse se adoptaba la posición antes descrita para el tiro con arco. Eran posiciones estáticas y con mucha presión, ya que eran armas pesadas y difíciles de hacer puntería.

Poco a poco, estas armas se fueron modificando. Se cargaban por la boca de fuego (Avancarga), y los armeros de la época fueron innovando, llegando a construir armas con gran capacidad de disparo como las llamadas Avisperos. El empleo de las primeras pistolas y rifles de avancarga que se fabricaron requería de una técnica muy precisa si se quería hacer blanco y ser rápido, una combinación casi imposible. En Europa se popularizó su uso, siendo habitual portar armas de este tipo en las siguientes guerras que se dieron por todo el continente. Las tropas recibían en su instrucción los conocimientos necesarios para el uso del arma, así como nociones del combate cuerpo a cuerpo, ya que entre disparo y disparo se sucedía una cantidad de tiempo ingente, haciendo uso muchas veces del calado de la bayoneta.

Fue pues en el descubrimiento de América, cuando Colón y los posteriores colonizadores de estas tierras introdujeron las armas. Sería allí donde se revolucionaría el mundo armero, con la fabricación de los primeros revólveres de avancarga para convertirse posteriormente en revólveres de retrocarga. Y también fue allí donde se expandió y fomentó de una manera espléndida el uso y la tenencia de las armas.

Ya en los primeros años del siglo XX, las calles de las grandes ciudades de América dieron lugar a “grandes enfrentamientos” entre delincuentes y la policía, siendo actualmente estas policías de las más preparadas del mundo en cuanto al tiro policial. En base a su historia, experiencias, estudios y estadísticas, las agencias de policía del continente americano han ido modificando e innovando todo lo relacionado al enfrentamiento armado.

Las técnicas de tiro se pueden dividir en varias vertientes. En este artículo nos vamos a centrar en el tiro policial y de reacción; ya en los primeros años cuando el Sheriff, el Marshall, o el Texas Ranger desenfundaba rápidamente su Colt Single Action estaba creando de forma empírica un método de tiro totalmente instintivo. En los primeros tiempos se utilizaba la pólvora negra, la cual producía gran cantidad de humo y salpicaduras con lo que era difícil efectuar un segundo disparo, por lo que la rapidez era fundamental. La técnica de tiro apuntado era a una mano, con la cadera ladeada por la mano que empuña, y la otra apoyada sobre la otra cadera con los pies separados unos 45 grados.

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Explicación gráfica de la posición de tiro de cadera y sus variantes

En lo que a las técnicas de tiro policial se refiere ha habido grandes estudiosos y autores que a través de sus trabajos han compartido con los demás sus conocimientos. Hay que destacar algunos de estos personajes, ya que la mayoría de las técnicas de tiro que hoy conocemos se deben en gran parte a ellos. Sirvan estas líneas como un reconocimiento a su gran labor y esfuerzo. En este sentido, podemos destacar al Coronel inglés William E. Fairbairn, precursor de la técnica de tiro de cadera y coautor junto a Eric A. Sykes del libro “Shooting for live, with the one-hand gun”; el Coronel Rex Applegate, padre de las técnicas de combate C.Q.C y autor del libro “Kill or get killed”; Bill Jordan; el coronel Jeff Cooper, quien revolucionó y modernizó las técnicas de tiro con su libro “Principios de la Defensa personal”; el Sheriff Jack Weaver, creador de la técnica de tiro Weaver; o el teniente McGee, creador de la posición Police Crouch.

En Europa podemos destacar a Raymond Sasia, autor de libros como “La pistola rápida”; a Siegfried F. Hübner, con su libro “Tiros de Combate y defensa personal”; y ya más actuales a gente como Gabriel Suárez, autor de “La Pistola táctica”; Javier Pecci, autor del “Manual de tiro táctico policial y de defensa”; Cecilio Andrade, autor del libro “Principios del adiestramiento táctico”; Ernesto Pérez Vera, autor del libro “En la línea de fuego, la realidad de los enfrentamientos armados”; o David Berengueras, autor del libro “Cara a cara frente a una intervención armada”, todos ellos reconocidos estudiosos del enfrentamiento armado, y muchos más que no nombro en estas líneas, pero no menos importantes.

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El coronel Jeff Cooper está considerado como el padre de las más modernas técnicas de tiro con arma corta

La evolución de las técnicas de tiro ha estado presente desde su propia creación, pues “cada tirador adopta la técnica de tiro y la amolda a su condición y necesidad de uso”, haciendo evolucionar la técnica y aportando nuevos enfoques sobre la misma. Podemos hablar de evoluciones, o mejor dicho adaptaciones, pero con la aportación personal de cada tirador, la técnica se modifica hasta alcanzar una simbiosis con el tirador. Así, podemos entender que las técnicas se adaptan al tirador, siendo éste el que introduce las modificaciones pertinentes en la técnica desarrollada, ya sea por adaptarlas a su complexión corporal, por la situación en la que se hace uso de ella, por haberla estudiado, etc. Por lo tanto, habrá tantas variaciones de una misma técnica como tiradores haya, ya que todos ellos aportan su granito de arena.

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Jack Weaver adoptando su ya mítica posición de tiro

No por este motivo la técnica está mal desarrollada, más bien al contrario, pues no hay que olvidar que estamos hablando de una “técnica o posición base de la que se parte o inicia, o se adopta durante el encuentro”, si es que nos da tiempo a adoptar alguna, porque recordemos que “el enfrentamiento armado es movimiento puro y duro”. No nos llevemos a engaño, y vayamos pues en contra de las técnicas estáticas que en el “tiro policial”, aplicado por vetustos instructores del panorama nacional siempre se han prodigado y aún hay cuerpos que lo siguen haciendo.

Esto me recuerda a cuando el gran maestro de las artes marciales, el señor Bruce Lee, introdujo el movimiento a aquellas técnicas de combate arcaicas todas estáticas. Lo tacharon de loco insolente, pero solo era un visionario que veía más allá, veía la realidad del enfrentamiento, de lo que realmente era un combate, en el que todo vale para sobrevivir. Antes que él los romanos, las tribus celtas o bárbaras ya imponían al ataque y la defensa el movimiento. Por lo que no estamos inventando nada que no se haya inventado antes, solo estamos recordando cómo son en realidad las cosas, estamos retomando las esencias y directrices básicas del combate.

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Dos agentes de policía realizan prácticas de tiro a corta distancia empleando cada uno de ellos una posición distinta

Es una realidad que en un enfrentamiento, el tiempo, el stress, o el miedo juegan un papel fundamental en este tipo de desafortunados encuentros y que la mayoría de veces se resuelven disparando a una mano, algunas pocas a dos, y otras desgraciadamente no se pueden llegar a resolver anta la imposibilidad de poder reaccionar. Pero hay que partir de alguna base, pues todo tiene un inicio, un desarrollo y un fin. Seguro que en algún momento de esos pasos adoptaremos alguna técnica de tiro previamente aprendida, o algo parecido a una técnica, aunque sea de manera inconsciente.

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1 Comentariro

  1. Soy profesional y tirador deportivo desde hace unos 30 años. Eso no significa nada…

    He realizado todos los cursos de tirode algunos maestros afamados, que he podido pagarme.

    Son pocos los que están capacitados para enseñar.

    Por mi empresa no he podido conseguir nada…( Instructor ) y por la calle tampoco…( lo de I. de seguridad privada…es de chiste…).

    Mucho curso de pistola, escopeta e icluso alguno de carabina táctica, nivel I, Nivel II…bla, bla, bla…

    Pero nadie ofrece un curso para formar a otros…nadie ofrece una acreditación que diga que sabes y permita que puedas emplear tus conocimientos, para hacer que otros sepan.

    Entreno con toda la frecuencia que puedo, principalmente ejercicios propios de intervención policial o de defensa a corta distancia.

    Llevo empapándome todos los libros que fueron saliendo desde los años 80, todos los artículos que encuentro en internet.

    Me considero amante del tiro, de las armas defensivas y con una preparación por lo menos mediana…

    Pero no puedo obtener de ninguna forma algo que evalue mis conocimientos y los reconozca…

    Además…con esto del Tiro Táctico también ha florecido mucho ” flipao ” y estafador…

    Buenos maestros aquí en España, hay algunos pero resulta difícil acceder a cursos de los que imparten…como en casi todo…tienes que conocer a alguien.

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