¡Toc, toc! ¡Abra, policía! Y llega el tiro reactivo defensivo

¡Estupenda reacción! ¡Magistral respuesta de supervivencia!

Ahí, dado el reducido espacio físico existente en la escena, parece que no es posible ampararse en el recurso del fuego defensivo a la par que en el recurso de la «retirada o del alargamiento de la distancia» entre las partes en lid.

Prácticamente no había posibilidades de ejecutar desplazamientos, si acaso para ponérselo más fácil al atacante. Además de que ante la visión hostil de un arma de fuego no aparece en nosotros, como un bombazo biológico y biomecánico, el mismo instinto atávico de alejarnos, dado que la bala nos puede llegar igualmente, puesto que no es un hostil con un pincho el riesgo presente delante de nuestras narices.
 
La chica policía lo hace genial. De dulce. De 10. De nuevo observamos movimientos naturales defensivos y esquivos, pero escuetos esta vez. Escuetos, como el lugar. La uniformada súbitamente aparta la cabeza echándola hacia un lado, luego se agacha, desenfunda y dispara de inmediato.

¡Ojo! Abre fuego a una mano y sin necesidad de alimentar la recámara de la pistola, por ir esta ya «preñada».

Arma y mente siempre prestas.

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