Preservar las armas después de la temporada de caza: cuidados y posibles reparaciones

Con el final de la temporada general de caza menor y caza mayor, es tiempo de revisar nuestras armas de fuego. Lo suyo es limpiar y engrasar (levemente) las armas después de cada evento cinegético. Aun así, una vez concluida la temporada de caza, es momento de revisar las armas y ajustarlas si fuese necesario.

Para las armas con pocos disparos, suele ser conveniente una visita al maestro armero, aunque solo sea para una inspección rápida, cada 2 años. Unas comprobaciones básicas pasan por verificar que el cierre está en perfectas condiciones, sin holguras ni “ruidos” raros. En el caso de las escopetas paralelas, superpuestas o de los rifles express, una prueba muy evidente de su buen o mal estado consiste en abrir el arma, y una vez abierta, ver si hay holgura de los cañones de lado a lado; o al iniciar el cierre, ver si hay zonas donde va más suave, casi suelto, y zonas donde se agarra más. Si este es el caso, la visita al armero ya es obligada para que la ajuste.

En el caso de las escopetas semiautomáticas y de los rifles semiautomáticos, hay que desmontar y limpiarlos a conciencia con líquidos disolventes especiales para armas y luego, una vez secas todas sus piezas, engrasarlas con “cierta generosidad”. También es fundamental comprobar las piezas con desgaste y sus potenciales ruidos, por ejemplo, agitando el arma una vez montada (solo debería sonar el pistón, estando la escopeta inmaculada, en las escopetas que lo utilizan). Si oyes otras piezas en movimiento, ¡corriendo al armero! Este tipo de armas no suelen dar “aviso” de fallo inminente por lo que es conveniente llevarlas al armero cada 2 años como máximo.

En los rifles de cerrojo conviene comprobar el juego del cerrojo y revisar holguras con el cerrojo abierto de lado a lado y de arriba abajo (sin forzarlo). Limpiar el cañón por dentro con un disolvente para cobre y plomo (ojo, ¡suele oler bastante mal!) especial de armas de fuego. Dejar actuar el producto, limpiar, secar y engrasar sin miedo.

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Armero de ensueño

Al guardar las armas es conveniente, en primer lugar, seguir la legalidad y guardarlas fuera del alcance de cualquier otra persona (en un armero o similar). Siguiente, asegurar que están guardadas en un ambiente seco y sin humedad. En este sentido, hay quien deposita un poco de arroz en la base del armero para que seque el ambiente, o que recurre a deshumidificadores especiales para armeros. Por último, no debemos tener miedo de engrasar las armas de manera generosa, ya que estarán con poco uso durante una larga temporada.

Para las culatas de madera, lo mejor es tratarlas con aceite de linaza. Es sorprendente ver cómo devuelve el brillo a la madera con un par de pasadas y trapo.

Por último, almacenar la munición en un lugar seco y que no vaya a coger altas temperaturas y también fuera de alcance de otras personas. Siempre, claro está, alejado de las propias armas de fuego.

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