LO QUE HACEMOS Y POR QUIÉN LO HACEMOS

Recientemente hemos sabido de un incidente ocurrido en Barcelona en el que un hombre armado con un cuchillo de grandes dimensiones amenazó tanto a peatones como a agentes de policía. Esto desgraciadamente ha dejado casi de ser noticia. Policías enfrentándose a filos, o incluso sufriendo en sus carnes las consecuencias, es casi el pan nuestro de cada día. Sin embargo, se dan en este caso una serie de circunstancias que hacen que sirva de muestra de lo que un patrullero tiene que afrontar en su labor.

Hombre armado con un cuchillo en Barcelona en presencia de un policía y servicios médicos

Qué ocurrió:

  • Los hechos tuvieron lugar el 18 de junio de 2026, alrededor de las 11:45 de la mañana, en la zona de la ronda del General Mitre, la calle Muntaner y la calle Mandri, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi.
  • Varias personas avisaron a los servicios de emergencia al ver a un hombre caminando por la vía pública con un cuchillo y una actitud amenazante.
  • Cuando llegaron los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana, el individuo también amenazó a los agentes y llegó a acercarse de forma agresiva mientras empuñaba el arma blanca.

Intervención policial:

  • Durante la actuación, un agente realizó un disparo intimidatorio al aire para intentar detener el avance del hombre y evitar riesgos para los presentes.
  • Los intervinientes trataron de establecer un perímetro de seguridad para evitar daños a transeúntes.
  • Tras una persecución por varias calles de la zona, los agentes lograron reducirlo utilizando un descargador electrónico de control (DEC), que no logró la incapacitación total.
  • Los agentes tuvieron que acabara conteniendo físicamente a “mano vacía” al individuo.
  • No se registraron heridos ni entre los ciudadanos ni entre los policías.

Situación del detenido:

  • El hombre fue detenido por presuntos delitos de amenazas y atentado contra agentes de la autoridad.
  • Diversas informaciones indican que podría padecer un trastorno mental diagnosticado, aunque esa circunstancia deberá ser evaluada dentro de la investigación.

No voy a entrar a analizar desde el punto de vista táctico u operativo la actuación, con la ventaja propia del tiempo, la distancia y las pulsaciones bajas. No quiero ser un “experto de barra” más, cada uno que vea el video y que piense cómo afrontaría el la situación, simplemente eso, el hecho de pensar en ello ya nos aporta algo. Si el primer día que pensamos en cómo afrontaríamos un marrón es el mismo día que estás en el marrón, es muy difícil que las cosas salgan bien. Sí desatacaría el efecto parcial del DEC, y de como debemos prever siempre su fallo con un plan B y trabajar con un uso alterno de la fuerza, pero lo dicho no quiero entrar a eso.

Donde quiero llegar hoy es a otro punto; estamos normalizando que el policía tiene que asumir riesgos mas allá de los lógicos e intrínsecos a la función policial, tiene que exponerse al individuo con el cuchillo, ya sea un loco o alguien realmente decidido a causar daño y rara vez se hace uso del arma de fuego ¿Por qué?

¿Por qué se considera normal que cuando alguien saca un cuchillo la policía empiece a “bailar” a su alrededor hasta que éste tenga a bien acometer o soltarlo?

¿Por qué por lo general no se utiliza el arma de fuego? ¿Por qué solemos emplear el DEC cuando la mayoría de protocolos policiales dan por sentado que éste no es el medio de fuerza adecuado por insuficiente?

Las respuestas apuntan en una misma dirección: Miedo. Miedo a las consecuencias legales del uso de la fuerza.

Y ese miedo es lógico, se implanta en la cabeza de la mayoría de policías desde la formación más básica y se perpetúa a base de mitos y estereotipos que vienen a representar al poder judicial como una máquina devoradora de policías, en lo cual no coincido.

Es decir el miedo nos limita, nos hace aplicar de manera errónea los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad a costa de nuestra propia seguridad.

Soy consciente de que el asunto no tiene fácil solución, no existe una formula mágica que nos haga saber a ciencia cierta cuándo sí y cuándo no debemos emplear el arma de fuego. Al final siempre va a depender de algo subjetivo, es decir de cómo el policía perciba la situación, de su formación, de los medios a su alcance, del entorno, de la presencia o no de terceras personas….un sinfín de condicionantes que habrán de ser valorados y tenidos en cuenta en décimas de segundo.

Creo que ayudaría bastante, aunque seguramente esté equivocado como tantas veces, aportar desde el punto de vista legal elementos objetivos que ayuden al policía a orientar su actuación. Creo que lo normal sería por ejemplo que si alguien decide que lo mejor que puede hacer es pasearse por la calle con un cuchillo, después de dos avisos y en el momento su distancia con el agente o un tercero sea menor de 7 metros. el policía esté habilitado para disparar.

Sé que esto podría traer como efecto secundario no deseado el aumento de los “suicidios por policial”, pero al menos hace que el riesgo recaiga en quien voluntariamente decide asumirlo empuñando un cuchillo y no en el trabajador, o ¿en otro ámbito laboral asumiríamos con tanta naturalidad que sea el trabajador el que se exponga y comprometa su seguridad?

Creo que también podría resultar interesante, hoy que a muchos se les llena la boca reclamando armas largas para las policías locales, dotar prioritariamente de medios de letalidad reducida eficaces a distancia, estoy pensando en munición de impacto, si para una escopeta o un lanzador específico.

Lanzador de munición de impacto, menos letal o “bean bag”

Pero por todo esto también paso de puntillas, porque lo que realmente quiero destacar de esta actuación es el impulso de cada uno de los policías que sin pensarlo corren a intentar ayudar cuando por emisora se radia que hay un tipo con un cuchillo, y una vez allí asumen uno riesgos que exceden los profesionalmente admisibles y ¿para qué? Para proteger a la gente inocente que pueda haber, es decir para servir a la sociedad.

Captura del video en que aparece una mujer arrojando spray de pimienta al policía que trata de establecer un perímetro de seguridad.

Pero de esa sociedad a la que servimos los policías forma parte también la mujer que advertida por un agente de que no podía pasar por determinado punto por estar constituyéndose un perímetro de seguridad, acaba rociando con spray al policía. Vivimos en una sociedad en la que principios como el respeto y el sacrificio parecen no tener cabida. No estamos hablando ya de un joven en su fase de rebeldía adolescente, es una mujer de mediana edad que al ver limitada su voluntad reacciona atacando al agente que por su propia seguridad le impone tal restricción. Por supuesto secundada como es habitual por el “tonto del móvil” que advirtiendo una oportunidad para acceder a su minuto de gloria, inmortaliza la escena cuando no la alienta.

Cada vez se tolera menos cualquier tipo de cortapisa a nuestra libertad de decisión y actuación, no hay respeto a las normas ni mucho menos a los encargados de velar por ellas, y aún así los policías arriesgamos mucho más de lo debido cuando un loco empuña un cuchillo. ¿Hasta cuándo?

Luis Trejo Delgado.

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