Reacciones naturales cuando el fuego te sorprende y los proyectiles te silban

Nuestro natural comportamiento gregario, incluso estando uno muy entrenado operacionalmente para intervenir en coordinación con otros operadores, suele irse a tomar viento fresco (no es infrecuente) cuando de modo inesperado somos objeto de una agresión potencialmente letal.

En esos casos sucede lo apreciable en el vídeo, que nuestro evolutivo y hasta adiestrado comportamiento de actuación en grupo (gregario) se «rompe». Esto da pie a la individualización de las respuestas: unos salen por patas, sin mirar para atrás; otros se bloquean emocionalmente, quedándose impasibles en el lugar; otros se largan mientras se defienden; se desvanece el contacto visual y oral con los demás; y así un sinfín de posibles variables.

En la presente grabación sucede un poquito de todo lo antedicho: dos escoltas se largan, al sonar los disparos de los agresores, aunque al menos uno de ellos repele a tiros el ataque, logrando poner en fuga a los contrarios. Eso sí, parece que el protegido cae bajo el fuego hostil, sin que ningún miembro del equipo de protección lo evacue durante la refriega o seguidamente al inicio del tiroteo.

No es nada infrecuente observar estos comportamientos individualizados, que en personal bien formado suelen durar breves instantes para enseguida conseguir obrar en equipo.

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