Consejos para Instructores de tiro

Hoy seré breve. Un amigo, a la sazón mando policial con un cargo de responsabilidad en una academia de policías, me interpeló hace unos días sobre varias cuestiones relacionadas con el adiestramiento del tiro. Me pidió, entre otras cosas, un consejo para los fututos instructores. No obstante, mi respuesta, insisto que breve, la hice extensible a los formadores veteranos y también a los funcionarios en general, aunque no se dediquen a la enseña especializada y corporativa.

Fórmense de verdad y en serio, o sea, para enseñar a los demás a solventar situaciones feas y complicadas. Ese fue mi consejo. Pero yo me atrevería a exigir que los instructores no fuesen policías y mandos con un bagaje o aval exclusivamente deportivo. Nada más que deportivo, no. Eso ayuda, sí, pero solo si se suma, también, experiencia de calle, tanto dando hostias como recibiéndolas. Sí, hostias, eso he dicho.

instructor_tiro_fbiPero claro, nada de esto vale un pimiento si no se modifican y modernizan los planes académicos. Aunque lo primero que habría que subvertir es, pienso yo, la arcaica mentalidad que rige todo este cotarro. Hay un ingente trabajo de concienciación pendiente de llevarse a cabo. Esa es la gran asignatura pendiente: la mentalización y la concienciación. Hay que creer en lo que se hace. La gente difícilmente puede hacer aquello que no sabe hacer, menos aún si no cree en ello.

Considero que no puede ser profesor de defensa personal policial un tío que es muy bueno en el tatami, pero que jamás en su vida ha estado tirado por los suelos reduciendo a un menda que se resiste activamente. Tampoco me valen quienes han pasado por tales vicisitudes una o dos veces, y punto. Eso y nada es lo mismo. Sé de muchos policías que nunca se han visto en una de estas. ¿Suertudos o expertos echadores de balones fuera? Tal vez un poco de todo. Pero también sé de otros que tras pasar por ello y pasarlo mal, porque no suele ser muy agradable, aunque tampoco rabiosamente insoportable, se emboquetaron disfrazados de docentes, se escondieron detrás de la mesa y de las siglas de un sindicato, se colocaron fregando coches en el patio del cuartel o se trasformaron en repartidores de botas, gorras y pantalones, por su puesto durante el turno de mañana. ¡Ea!

instructor_tiro_arma_cortaPues con las armas de fuego y el tiro pasa lo mismo. Claro está que no es necesario que, gratuitamente, vayamos pegándole balazos a la peña para adquirir experiencia. Pero sí que hay que exigir compromiso e interés en la instrucción, acercándola a la eterna realidad que pertinazmente demuestran la calle y las ciencias empírica y humana (médica y psicológica). Esto solo puede ser cambiado por los de arriba, pero desde la presión y exigencia de los de abajo.

instructor_tiro_linea_de_fuegoHombre, no diré que no, también le aconsejé a mi amigo que promoviera, entre las nuevas promociones de instructores, la lectura de “En la línea de fuego: la realidad de los enfrentamientos armados” (Tecnos. 2014). El mero hecho de que el libro haga pensar una pizca a determinados lectores, dedicados o no al adiestramiento, puede suponer, ya, el primero de los grandes cambios que necesita esta anquilosada especialidad policial.

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3s Comentarios

  1. Avatar

    Una explicación llana y entendible ! Por mi parte, gracias !
    En mis clases, aveces con Pl y Mossos, siempre expongo un caso ocurrido a mi, en persona. En un exámen de tiro, tuve que hacer blanco sobre dos siluetas a 10 metros con una pistola 9P.
    Yo, que como muchos de ustedes, he disparado miles de tiros con todo tipo de armas que han pasado por mis manos y la de mis compañeros, no pensé ni por un momento que tuviese el menor problema en ese ejercicio, y a sabiendas que podía tocarme, ni lo practiqué.
    LLegado el día, no dormí mucho, tomé demasiado café y sufrí bastantes nervios que no esperaba. Cuando me tocó el ejercicio, la galería la veía muy oscura, las siluetas, también negras, no las apreciaba bien, y los nervios en aumento, hicieron que disparase muy bajo, a los pies. Fueron 10 disparos que sufrí bastante, fallando alguno incluso.

    Mi autodiagnóstico fue claro, al no ver bien y encarar el arma veía menos el blanco, e instintivamente la bajaba para poder ver, así fueron los tiros bajos, incluyendo en puro suelo.

    Yo, que me he golpeado el pecho en muchas ocasiones de orgullo en mis ejercicios de tiro y en los miles y miles de disparos… nunca, hasta ese momento, había disparado con baja luminosidad y con nervios. Así de sencillo.

    Por eso, entiendo mucho más, aquello de ” cómo pudo fallar, si lo tenía a escasos metros “.
    Ir a la galería a quemar pólvora, sabemos todos, incluso, es divertido. Pero muchas veces poco tiene que ver con un acción real, y no me refiero abrir fuego, sino algo muy simple, en qué momento se toma la decisión de sacar el arma.

    Es muy difícil enseñar a los agentes a manejar sus armas en esas situaciones y quién lo consigue, se merece todo mi respeto.

    Un saludo

    Ferny

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    Víctor J. Fernández

    Muchas curas de humildad hacen falta por ahí. El primer paso es saber reconocer nuestras propias carencias, flaco favor le haremos a nuestros compañeros y alumnos al creer que somos el ombligo del mundo en esto de los tiros. La docencia empieza por nosotros mismos. Todo lo demás es pura fantasía y aquel que va de estupendo, que los hay en demasía, no hace más que alimentar su propia mentira, y lo que es peor… transmitir esas falacias a aquellos legos en la materia, consiguiendo de esa asquerosa manera crear confusión y nefastos hábitos en aquellos que salen a la calle a darlo todo, creyendo que dominan aquello que ignoran por completo…¿cuando cesará todo esto…?
    Gracias Ernesto de nuevo por tus aportaciones…un saludo.

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