Calibres para caza mayor: Conceptos básicos de balística para acertar en la elección

Elegir un determinado calibre, proyectil y cartucho para practicar la caza mayor es un tema que a muchos cazadores nos trae de cabeza. Sin ser un asunto demasiado complicado, sí que tiene muchísima miga y genera opiniones para todos los gustos, por lo que al final de la partida resulta difícil dar un veredicto general.

En mi opinión, los calibres más “famosos”, esos que todos tenemos en mente, tal vez sean los más adecuados. Me estoy refiriendo a todos aquellos que van desde el .243, .270 Win Mag, 8mm, .30-06, 7mm Remington Magnum, .308 Winchester, .338 Winchester Magnum, hasta el .300 Win Mag. Alguno me dirá que me he dejado muchos, y tiene razón, pero seguro que coincidirá conmigo en que todos estos son buenos, y lo que se les exige, esto es, matar, matan.

Algunos conceptos de “sentido común”
Los proyectiles o balas, en sentido coloquial, pesan y se miden en grains. A mayor peso de la bala, mayor caída; igual que a mayor peso, más pegada tendrá la punta a corta distancia. Las balas más grandes o pesadas pierden velocidad normalmente de forma más rápida que las balas más pequeñas o ligeras. Así, cuanto más “aerodinámica” sea la bala, mejor trayectoria (más estable) tendrá. Aunque esto también puede hacer peligrar la efectividad o “parada” de la bala.

Para entenderlo de forma visual, a continuación expongo un gráfico que ilustra, aunque reconozco que a simple vista también asusta.

trayectoria_balistica_municion_caza_mayor¿Qué es el poder de parada de una bala?
El Stopping power o poder de parada es la energía, medida en Julios, que el proyectil transmite al impactar sobre un objetivo. Aquí hay muchos elementos a tener en cuenta. A saber: una bala más rápida y más pesada transmite más energía o poder de parada que un proyectil más ligero y más lento.

Por ejemplo, una bala de escopeta disparada sobre un blanco a 15 metros es casi insuperable en poder de parada. El problema es que a más de 100 yardas u 80 metros, suele empezar a hacer “cosas raras” y pierde bastante velocidad, aunque hay quien acierta blancos ubicados a 200 metros disparando con escopeta con bala.

El poder de parada se puede explicar con este ejemplo: imaginemos una sábana colgada de un cable. Imaginemos ahora dos proyectiles, uno es una aguja, y el otro es una pelota de tenis. Si lanzamos los dos proyectiles a una velocidad de 600 metros por segundo a una distancia de 10 metros de la sábana, la aguja seguro que atravesará la sabana y ésta ni se moverá; mientras que el impacto de la pelota de tenis contra la sábana seguramente será mucho más “dramático”, es decir, que hará un agujero mayor y moverá la sábana bastante.

A muchos metros de distancia, seguramente la aguja seguirá haciendo lo mismo y casi no perderá trayectoria, mientras que la pelota de tenis perderá mucha velocidad y seguramente su vuelo caerá bastante.

En resumen: si disparamos una munición con más poder de parada veremos que la bala transmitirá la energía al objetivo y se deformará o fragmentará. Si por el contrario disparamos con un cartucho con menos poder de parada, veremos que la bala trasmite menos energía al objetivo y trata de seguir su trayectoria, tendente a deformarse menos.

La caída de la bala
Normalmente, un rifle lo ponemos a tiro a 100 o 150 metros, sobre todo si lo vamos a usar para monterías. Esto significa que a esa distancia, apuntando al centro de una diana, impactaríamos justo en ese punto. A partir de esa distancia, por ejemplo 200 o 300 metros, las balas empiezan a tener una trayectoria en bajada. Algunas balas caen a 300 metros solo 10 centímetros, pero otros calibres, caen ¡casi 1 metro! ¿Por qué caen? Muy sencillo. Todas las balas caen por el efecto de la gravedad, pero a más velocidad y menor peso, tardan más en caer.

proyectil_caza_mayor_recuperado
Proyectil recuperado tras un impacto. Véase su característica forma achatada

Bala dura/Bala blanda
Una bala dura normalmente tiende a no deformarse al impactar sobre el blanco, “trata” de seguir su trayectoria y suele “esquivar” las partes duras del objetivo, procurando salir. Esto implica que si pegamos en un punto clave, el animal caerá “seco”. Por el contrario, una bala blanda tiende a deformarse en el momento del impacto, abriéndose (produciendo el efecto “champiñón”) y haciendo más destrozo en el animal. Esto se produce porque normalmente el proyectil blando se fragmente y acaba golpeando sobre más partes dentro del animal, lo que provoca que caiga casi seguro a nada que le demos en una zona central.

Por lo tanto, el uso de puntas blandas implica que, normalmente, aunque peguemos de forma menos certera, el animal tienda a caer a los pocos metros. Si le pegamos bien, caerá igual que con una bala dura.

¿Las balas blandas son por tanto las mejores para la caza mayor? Pues sí, pero depende del tipo de disparo que hagamos. Una bala blanda que impacta contra una rama, seguramente se deformará y perderá trayectoria; mientras que una punta dura seguirá su camino (también perderá velocidad, pero mucho menos y no se desacelerará al no perder prácticamente su forma).

Cada cosa, para lo que es. Para tiros cercanos, mucho mejor la bala blanda; y para tiros largos, mejor la dura. Importante decir que no es que haya solo dos tipos de bala. Hay diferentes grados, por lo que lo mejor (o lo menos malo) serán generalmente los intermedios. Cada tipo de proyectil tiene puntos fuertes y puntos débiles. Al final, se trata de encontrar el balance óptimo para el tipo de caza que hacemos cada uno.

En un rececho o espera, nos interesa un disparo que mantenga mucho la trayectoria, que no caiga demasiado. En este sentido, suenan fenomenal los .243, los .270 o los .270 Win Mag.  Normalmente son tiros más “cocinados”, más preparados, con más calma (aunque a veces son tiros también rápidos). Pero no vamos a dejar de ir a recechar o a hacer una espera nocturna por no tener un arma de este calibre. Un rifle del .30-06 o del .300 Win Mag también sirven para estos cometidos.

calibres_caza_mayor
De izquierda a derecha: .243, .270 Win Short Mag, .30-06, .300 Win Mag, .375 H&H y .45-70

Pensemos que en un rececho estamos tirando normalmente a 200 metros o más (a veces menos, pero no suele ser lo normal). Realizamos un disparo bastante preparado, pero es importante que la bala “llegue rápido” y sobre todo que no se vea demasiado afectada por la caída o la deriva provocada por el viento.

En monterías el tipo de proyectil elegido dependerá del puesto, pero normalmente hablamos de tiros mucho más cercanos, desde pocos metros, con una distancia máxima de a lo sumo 150 metros.  En un cortadero los animales pasarán rápido y cerca de nuestra posición. Aquí nos interesa por tanto un calibre con mucha parada y no es tan importante la velocidad. Por ello, nos irán bien las balas de escopeta, el .308 Winchester, el .338 Win Mag, el .375 H&H, el .300 Win Mag, el .45-70, el .444 Marlin, o incluso calibres de rifles express. Y es que seguramente nos encontraremos con la necesidad de ejecutar tiros rápidos y apuntados un poco “a la remanguillé”.

En puestos más abiertos, con cierres… serán tiros de 100-150 metros a la carrera, por lo que aquí nos interesan calibres con cierto poder parada, pero un poco más rápidos que los anteriores, como serían los que proporcionan calibres como el .30-06, el 7mm, el .300 en todas sus versiones, o el .270 Win Mag, entre otros.

Categorias: Caza

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4s Comentarios

  1. Estimado Joaquín:
    Disiento del principio “bala blanda para tiros cortos y dura para largos”.
    Como sabes mejor que yo, las balas están diseñadas para expandir de forma óptima a una determinada velocidad y de esto dependerá por tanto el uso y en consecuencia no se obtienen los mismos resultados disparando a la misma distancia la misma bala a 800 m/s (desde un 30-06) que a 920 m/s (300 WM).
    Cierto que en un disparo de rececho a un animal en reposo, una bala dura puede ser bastante efectiva por la falta de adrenalina en el animal; pero lo lógico es optar en recechos largos por una bala blanda que expandirá mejor cuando en la distancia su velocidad haya disminuido significativamente.
    Por el contrario una bala blanda disparada con un cartucho muy rápido a muy corta distancia producirá una expansión muy temprana, a veces demasiado.
    Un saludo.

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  2. Hola. Una puntualización. La fuerza de la gravedad, no es una fuerza, sino una aceleración, que atrae a todos los elementos sólidos o líquidos a 9’8 m/seg^2. Es por ello que da igual el peso de la bala, cualquier cuerpo bajo la influencia de la gravedad terrestre es atraído por igual con esa aceleración. Lo único que define la distancia de caída de un cuerpo es el tiempo que permanece en el aire. Un saludo!

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  3. La aceleración de la gravedad afectará de igual forma a cuerpos en caída libre. Pero en el caso de las balas éstas al ser “disparadas” contienen mucha energía que se opone a la aceleracion de la gravedad. Si fuera cierto que da igual el peso del proyectil, no necesitaríamos balas sino piedras lanzadas con la mano para cazar!

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  4. Falso. La gravedad afecta por igual a todos los cuerpos dentro del campo gravitatorio. 9’8 m/s^2 en el planeta Tierra. La energía cinética de las balas no se opone a la gravedad! Es la que la impulsa, y si, depende de la velocidad inicial y de la masa (que no peso!) La forma aerodinámica es la que se opone al rozamiento del aire, que esa si es una fuerza que frena el proyectil, junto con el movimiento de rotación del proyectil.
    Esta bien hablar de las cosas que cada uno sabe, así aprenderemos todos y evitaremos hacer el ridículo. Gracias!!

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