5 formas de construirte tu propio refugio de supervivencia

El verano está a la vuelta de la esquina y para muchos aventureros y amantes de la naturaleza esto significa volver a disfrutar de unas apasionantes escapadas al aire libre, ya sea a modo de una jornada de senderismo, o acampando en pleno monte durante un fin de semana. Pero, ¿te atreverías a adentrarte en plena naturaleza y pasar varias noches de verano sin tu saco de dormir ni tu tienda de campaña? A continuación te animamos a hacerlo, revelándote unos prácticos consejos para que puedas construirte tu propio refugio de emergencia.

El estío es una estación perfecta para practicar tus habilidades de supervivencia, e intentar crearte tu propio refugio de supervivencia es una de ellas. Ten en cuenta que si no te sale bien, no sufrirás en demasía, ya que las temperaturas nocturnas no descenderán tanto como en otra época del año, y además, siempre podrás guarecerte dentro de tu tienda de campaña, que venga sí, te animamos a que te la lleves contigo pero con la condición de que sólo la uses en caso de extrema necesidad.

Como ya sabes, la comida, el agua y un refugio son los tres pilares básicos que debe tener en mente todo superviviente que se enfrenta a un escenario de caos. El refugio te dará protección y cobijo ante las inclemencias meteorológicas, te mantendrá seco y caliente, y además te guarecerá de un posible ataque de esas bestias que habitan entre la madre naturaleza. Así que encontrar o proveerte de un refugio apropiado puede marcar la diferencia entre vivir o morir en una situación de supervivencia. Por lo tanto, no importan las circunstancias: siempre debes estar preparado para detectar o construir un refugio de supervivencia para ti y para tus seres queridos.

Existen multitud de situaciones que pueden requerir la construcción de un refugio de emergencia. Entre las más habituales estarían la de perderse mientras estamos recorriendo la montaña; la de atender a una persona lesionada o herida que no puede caminar y necesita ser rescatada; o la de verse sorprendidos por una fuerte tormenta y tener que ponerse a salvo de forma inmediata. Por lo tanto, dependiendo del tipo de situación con la que nos encontremos, las necesidades y características de nuestro refugio serán distintas.

En busca de la mejor ubicación para construir el refugio
La elección en torno al lugar donde montar nuestro refugio de emergencia dependerá principalmente del tiempo que tengamos pensado pasar en su interior. Si creemos que vamos a refugiarnos durante poco tiempo (apenas unos minutos o unas pocas horas), tenderemos a buscar árboles caídos, salientes rocosos, y cuevas. Es obvio que los árboles constituyen un excelente refugio natural, ya que disponen de muchas partes que pueden ayudarnos a construir nuestra guarida: por ejemplo, el tronco puede usarse como travesaño o soporte; las ramas pueden emplearse como marco; y las hojas pueden utilizarse como aislante, cubriendo toda la parte exterior del refugio.

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Entrada a una cueva natural. Este podría ser un buen lugar para refugiarse en una situación de emergencia

Los salientes rocosos y las cuevas también son unos espacios muy propicios para refugiarse en una situación de emergencia, aunque dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos es posible que no puedan utilizarse (pueden estar muy húmedos o ser fácilmente inundables). Del mismo modo, si estamos en pleno invierno y donde nos encontramos está todo nevado y congelado, también tendremos la oportunidad de construirnos diferentes refugios, como por ejemplo una cueva de nieve, algo que ya explicamos en nuestro artículo Supervivencia en la nieve.

Si por el contrario, pensamos que vamos a pasar varios días en nuestro refugio de supervivencia, daremos más importancia a otros factores o condicionantes, como por ejemplo construirlo cerca de una fuente de agua o donde hayan mayores opciones de conseguir alimentos; así como ubicarnos en una zona donde podamos visualizar fácilmente todo lo que nos rodea, y al mismo tiempo puedan detectarnos rápidamente si esperamos que un equipo venga a nuestro rescate.

Tipos de refugios de supervivencia
A continuación, exponemos los tipos de refugios de supervivencia más comunes, explicando de forma breve su método de construcción, así como el tiempo necesario para montarlos:

1. Estructura simple con lona
refugio_tienda_supervivencia_Dificultad: fácil
Número de ocupantes: 1 o 2
Tiempo de construcción: Menos de 1 hora
Requisitos para su montaje: una lona o poncho de emergencia, 3 o 4 ramas rectas largas, cuerda para fijar el marco, varias piedras para asegurar la lona, y un cuchillo o multiherramienta para cortar la madera y la cuerda.

Si tuvieras la suerte de enfrentarte a una situación de emergencia cargado con una mochila repleta de accesorios de supervivencia, y entre ellos llevaras una lona o poncho de emergencia, podrías construirte este sencillo refugio en menos de una hora para pasar la noche. Para crear el marco o estructura basta con cruzar un tronco más largo, que actuará a modo de travesaño, y desde él colocar 3 o 4 ramas más finas y de menor tamaño donde descansará la lona. Si además de la lona también dispusiéramos de un rollo de cuerda o una pulsera Paracord, podríamos destrenzarla y atar las ramas al tronco para fijar y dar más consistencia a la estructura.

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Los refugios de lona ofrecen buena protección a corto plazo, pero es posible que se desgasten al poco tiempo

Por último, para evitar dañar la lona o el poncho utilizado, deberíamos eliminar los bordes afilados de los troncos y ramas de madera, para lo que nos vendría muy bien un cuchillo de supervivencia o una multiherramienta.

2. Refugio “caliente”
Dificultad: fácil
Número de ocupantes: 1 o 2
Tiempo de construcción: Menos de 1 hora
Requisitos para su montaje: hojas, ramas, tierra, o nieve para la cobertura, palos para montar el marco, y una pala para dar forma al montículo.

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Aunque parezca lo contrario, refugiarte debajo de la nieve te aislará del frío y conservará tu calor corporal

Este refugio es bastante fácil de construir, es muy útil a corto plazo, y puede alojar cómodamente a una o dos personas (depende de su tamaño). Para darle forma necesitamos muchas hojas y pequeñas ramitas con las que crear un pequeño montículo donde nos introduciremos para mantener el calor. Para enmarcar ese montículo usaremos palos o troncos más largos, que cubriremos con todo ese follaje recopilado previamente. Una vez dentro, cubriremos la puerta de entrada para impedir la entrada de aire y reducir el espacio abierto. Esto ayudará a que nuestro calor corporal se quede dentro del refugio, manteniendo alta la temperatura de nuestro cuerpo durante toda la noche.

Si estamos en invierno, también podremos servirnos de la nieve para construir nuestro refugio caliente. Y es que, a pesar de que la nieve está fría, es un perfecto aislante, por lo que acabará manteniendo también nuestro calor corporal en el interior del refugio. En este caso, una pala plegable nos ayudará a su construcción, ya que podremos retirar la nieve sobrante o del suelo con suma facilidad.

3. Refugio abierto o cobertizo
Dificultad: media
Número de ocupantes: 1 a 4
Tiempo de construcción: De 3 a 5 horas
Requisitos para su montaje: una rama larga para usar como soporte para el techo (larguero), 10 ramas rectas largas para formar una cuadrícula en uno de los laterales, cuerda o bridas de sujeción, ramas con hojas, hierbas, cortezas para la cubierta; y un cuchillo o multiherramienta para corta madera y cuerda.

Los principales beneficios que otorga construir un refugio abierto o cobertizo son que ofrece una protección extra contra los elementos atmosféricos, como el viento y la lluvia, así como que puede albergar en su interior hasta 4 personas, al tener más espacio abierto. Dependiendo de la cantidad de materiales disponibles, la construcción de este refugio puede prolongarse durante varias horas. Empezaremos por buscar árboles caídos que tengan ramas en su parte baja lo suficientemente largas como para actuar como travesaño y bases de nuestro cobertizo.

refugio_cobertizo_supervivencia_Una vez localizados esos troncos que ejercerán de larguero y base, buscaremos entre 5 o 6 palos más que sujetaremos al travesaño y la base formando un ángulo de entre 45º y 60º, de tal forma que una vez creada la estructura nuestro cuerpo quepa cómodamente en su interior. Para formar la cuadrícula lateral a la que sujetaremos la cobertura, utilizaremos ramas más finas y flexibles, que iremos atando al travesaño y, si es posible, a uno de los dos palos que actuarán como base del refugio.

Una vez tengamos la cuadrícula ya asegurada al travesaño y a los dos palos de la base, empezaremos a cubrir el refugio, siempre de abajo a arriba, utilizando ramas con hojas, hierbas, grandes plantas, y todo lo que tengamos a nuestro alrededor que sirva para aislar el interior de nuestra guarida. Toda esta cobertura la iremos atando a los palos de la cuadrícula, hasta conformar un refugio perfectamente cubierto. Si además tenemos la suerte de llevar en nuestra mochila una tienda de supervivencia, podremos echarla por encima del refugio para que actúe a modo de cortina.

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Clásico refugio A-Frame con el fuego en la puerta

4. Refugio A-Frame
Dificultad: media
Número de ocupantes: 1 a 3
Tiempo de construcción: De 3 a 5 horas
Requisitos para su montaje: un tronco para usar como soporte para el techo (larguero), 8 pares de ramas rectas largas para formar los laterales, cuerda o bridas de sujeción, ramas con hojas, hierbas, cortezas para la cubierta; y un cuchillo o multiherramienta para corta madera y cuerda.

El refugio A-Frame se construye de la misma forma que el refugio cobertizo, con la única diferencia de que el larguero se empieza a montar en el suelo, y desde allí va extendiéndose hacia el árbol hasta alcanzar una altura suficiente para poder sentarse cómodamente debajo. De esta forma, los dos laterales se van construyendo a la vez para crear la característica forma de marco en “A” (A-Frame). Este refugio ofrece una excelente protección contra las temperaturas extremas, y en caso de requerir más calor se puede acercar el fuego a la puerta de entrada.

5. Refugio subterráneo
Dificultad: fácil
Número de ocupantes: 1 o 2
Tiempo de construcción: 1 hora
Requisitos para su montaje: un montículo de tierra o nieve, y una pala para excavar y darle forma.

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Las raíces de un árbol ofrecen una estructura sólida a cuyo alrededor podemos cavar nuestro refugio subterráneo

Si necesitas un refugio de emergencia para guarecerte a corto plazo, crearte un refugio subterráneo puede ser una buena opción para tu supervivencia. Este tipo de refugios se crean excavando sobre la tierra, y sirven para tener un lugar cálido y seco donde dormir. Es importante elegir bien la zona donde cavar tu refugio, evitando claro está hacerlo en zonas cercanas a ríos y corrientes de agua. Por ejemplo, un buen lugar para cavar un refugio subterráneo sería cerca de las raíces de un árbol caído, ya que las raíces ofrecen una estructura muy sólida en la que apoyarse y que será casi imposible que ceda con facilidad.

Herramientas básicas para la construcción del refugio
Es muy probable que una vez llegados a este punto ya hayas tomado buena nota de los utensilios y herramientas que vas a necesitar para dar forma a cualquiera de los 5 refugios de supervivencia sugeridos. Aun así, no está de más formular un pequeño inventario que nos recuerde qué utensilios básicos no pueden faltar en nuestra mochila outdoor:

Cuchillo de supervivencia: este cuchillo de hoja fija nos servirá para cortar la cuerda y pequeñas ramas. También nos ayudará a quitar la corteza de los troncos y a limpiar de pequeñas aristas y ramitas los troncos y palos que usemos para dar forma a nuestro refugio.

Multiherramienta: nos servirá para cortar pequeñas ramitas, dejar limpios de astillas las esquinas de los troncos y palos para que no se rompa la lona, así como para aflojar los nudos que hayamos hecho con la cuerda.

Hacha de supervivencia: esta herramienta nos permitirá llevar a cabo grandes trabajos de desramificación y corte de madera, así como talar pequeños troncos con menos esfuerzo que con el cuchillo.

Pala plegable: idónea para limpiar el terreno donde vayamos a construir el refugio, agrupar las ramas, hojas y la nieve para dar forma al refugio de calor, igualar el nivel del suelo donde apoyar las bases de la estructura, y excavar para crear el refugio subterráneo.

Tienda o poncho de supervivencia: podrás utilizarla como lona para el tejado o la puerta de tu refugio, o bien podrás echártela por encima para mantener tu temperatura corporal.

Manta o saco de supervivencia: mismas características y usos que la tienda de supervivencia.

Cuerdas: imprescindibles para sujetar y asegurar las estructuras de palos y ramas de nuestro refugio de emergencia. También pueden usarse para colgar la tienda de supervivencia, atándola entre dos árboles, o para colgar la comida y el resto del equipo dejándolo fuera del alcance de los pequeños animales.

Bridas: perfectas para crear la cuadrícula del cobertizo, al permitir sujetar palos más pequeños de forma más próxima.

Guantes de trabajo: protegerán tus manos ante posibles cortes o heridas mientras manipulas las herramientas y los materiales necesarios para la construcción del refugio.

Mechero o fuente de fuego: te permitirá quemar los extremos de la cuerda con el fin de evitar que pueda deshilacharse.

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