Imaginemos… que estamos en guerra o en los mundos de Yupi

Sí, hagamos un esfuerzo e imaginemos que el mundo civilizado está librando una guerra contra la sinrazón y el fanatismo de unos locos que no dudan en matar a civiles, mujeres y niños, en cuanto mayor número mejor. Imaginemos que esa guerra no se libra en un campo de batalla habitual, si no que lo hace en nuestras calles, avenidas y parques… cerca de nuestras casas, cuando no en nuestras propias casas.

Las Ramblas de Barcelona, escenario del último atentado yihadista

Imaginemos que nuestro enemigo no viste uniforme, que se ampara en el anonimato y que ataca de manera ruin, cobarde, y traicionera.

Imaginemos ahora que España, nuestro país, es objetivo prioritario de estos hijos de puta que sueñan con recuperar su “Al-Andalus”, ese que perdieron cuando Boabdil, entre sollozos, tuvo que dejar Granada empujado por unos españoles que a fuerza de espada y coraje supieron ganarla sin complejos, y sin las correcciones políticas que hoy nos carcomen.

Imagen colgada en Internet alentando la Yihad para recuperar Al-Andalus

Imaginemos por seguir imaginando que después de sufrir el mayor atentado de la historia en suelo europeo con unos trenes saltando por los aires y segando la vida de 193 inocentes, no hubiésemos aprendido nada y siguiéramos actuando como si nada fuera a pasar en nuestro país, cuando nuestros vecinos europeos están sufriendo el mas duro azote del yihadismo.

Imaginemos esta vez que todo el esfuerzo de nuestros servicios policiales y de inteligencia, a los que no puedo dejar de reconocer, no ha sido suficiente y un grupo de estos hijos de perra ha conseguido bañar de sangre las Ramblas de Barcelona… ¡Qué pena! ¿verdad?… Pues no hay que imaginar nada, por mucho que algunos se empeñen en esconderlo esta es nuestra realidad, estamos en guerra. Una guerra atípica, marcada por la cobardía de unos y alimentada por la hipocresía de otros, una hipocresía que va a acabar por destruirnos, pues vamos a servir al enemigo nuestras cabezas en bandeja de plata a fuerza de no llamar a las cosas por su nombre y de no tomar las medidas que la excepcional situación requiere.

Vamos a seguir imaginando, aunque esta vez sí nos va a costar:

Imagina que tuviéramos unos políticos con los arrestos necesarios para, por ejemplo, implantar y hacer cumplir una ley de extranjería eficaz que permita que permanezcan en nuestro país los extranjeros que económica y socialmente pudiéramos admitir, ni uno más.

Imagina que esos extranjeros, al venir a nuestro país, se adaptaran e integraran en nuestra sociedad, respetando nuestra cultura sin tratar de imponer la suya. Vamos, como harías tú en casa de tu vecino si te tuviera que acoger por algún motivo.

Imagina, y esto ya va a ser mucho, que los políticos y la propia sociedad reconocen la labor policial no solo en días de tragedias, si no en su labor diaria de prevención, y les dotara del marco legal, los medios y la formación adecuada… ¡Oh! Formación, creo que he llegado a un tema especialmente sangrante, pues en ninguna parte del mundo ocurre lo que aquí, y es que parece que vivimos dos realidades paralelas: Por un lado, aquella en la que las fuerzas y cuerpos de seguridad libran cada día una batalla de esta guerra, no solo contra el terrorismo, si no también contra la delincuencia habitual, armada, violenta y amparada por la laxitud de nuestro sistema legal; Y por otro lado, “los mundos de Yupi” en que vive una parte de la sociedad que por sistema arremete contra cualquier actuación policial, y por si fuera poco en esa realidad paralela viven también algunos mandos policiales que por su cuenta y riesgo, y a fuerza seguramente de haber tocado poca o ninguna calle, han decidido que los Policías Nacionales y Guardias Civiles tienen suficiente con los 50 cartuchos anuales que en el mejor de los casos disparan, prohibiendo que por su cuenta puedan formarse y mejorar en una materia que puede servirles para salvar sus vidas o las de otros ciudadanos.

Por desgracia, los policías estamos ya acostumbrados a bregar con estos incompetentes escondidos detrás de galones, pero estaría bien que les explicaran a los ciudadanos que no solo no dan a los policías que han de servirles la formación adecuada, si no que además prohíben que estos policías acudan a cursos que se costean ellos mismos y a los que asisten en su tiempo libre.

Así es, lo diré más claro por si no se ha entendido: por un lado libramos una guerra y por otro nuestros mandos no nos dan formación en materia de tiro y no nos dejan formarnos en nuestro tiempo libre y con nuestro dinero.

De las policías locales ya mejor ni hablar. A las limitaciones que el mando de cada cuerpo quiera imponer por voluntad o incompetencia, se suman todas las trabas y restricciones que a fuerza de interpretaciones torticeras y mal intencionadas del reglamento de armas nos vienen imponiendo.

Imagen de un Guardia Urbano acordonando la zona de los hechos

Así nos encontramos con la auténtica realidad, la de a pie de calle, la que sufren los patrulleros que tienen que hacer lo que pueden con lo que tienen. Hablo por ejemplo de esos Guardias Urbanos de Barcelona que fueron los primeros en llegar al lugar de la tragedia, dotados únicamente con armas cortas que son a todas luces insuficientes, o de ese Mosso que por suerte fue capaz de abatir a esos cuatro asesinos gracias, entre otras cosas, a que tenía mucha más formación de la que recibió en su academia y en sus prácticas reglamentarias, pues había servido en la Legión Española. Aprovecho para felicitar no solo a ese Mosso, sino a todo el colectivo por la excelente labor que han realizado.

Mientras nos masacran, sigamos mirando para otro lado e imaginando otra realidad de color de rosa, liderados por politicuchos y politicuchas (hoy en día hay que usar lenguaje inclusivo, ya se sabe) que defienden a los que saltan una valla para entrar ilegalmente en España y menosprecian a los policías que a base más de voluntad que de medios, tratan de guardar nuestras fronteras. Esos mismos politicuchos que defienden y justifican a etarras o a los que ocupan viviendas. Y es que si la casa de Alcanar no hubiese volado por los aires todavía veríamos a alguna alcaldesa encadenada para impedir el desalojo de aquellos pobres ocupas.

Mossos d’Escuadra desarrollando su labor en el lugar de los hechos

En fin, así nos va… Eso sí, pondremos crespones negros y nos hincharemos a hablar de firmeza mientras esperamos el siguiente golpe.

Luis Trejo Delgado. Ultima Ratio formación policial
ultimaratioformacion@gmail.com

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12s Comentarios

  1. Muchas gracias por tu artículo, Luis, tienes toda la razón del mundo.
    Tengo una antigua alumna que también es Policía Local y gracias a ella, que lo ha puesto en su Facebook, he podido entrar a leerlo.

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  2. Buen comentario, la realidad tal cual. Respecto a la policia local añadir la figura del interino, que esta realizando las mismas funciones que el funcionario de carrera pero ( y esto si que es gordo) sin haber pasado por ninguna academia, con formacion CERO y sin posibilidad de portar arma, con el consiguiente riesgo tanto para el, para su compañero y por ende para el resto de la ciudadania.

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  3. Noticia sublime. Más incluso que la que leí en esta misma web hace unos días.

    Abrir los ojos y dejarnos de hipocresía y formalismo barato es necesario para seguir adelante y avanzar.

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  4. Daniel "stryker one" arteaga

    Hola, enhorabuena por tener los santos cojo…s de poner los puntos sobre las ies, lamentablemente lo q vemos y leemos todo los días apuntan a esto…mas sin embargo cuando comentas algo q no sea políticamente correcto pasas a ser un “loco”.

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    • Correcto Daniel, la mayoría acaban rápido conmigo y mi forma de pensar: “eres un facha” y ahí se acaba su comentario y su razonamiento. Tanto se me da, hace falta decir lo que muchos pensamos y normalmente nos callamos. Agradezco a ultimocartucho.es que me brinde la oportunidad de hacerlo.

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