Entrevistamos al psicólogo policial Fernando Pérez Pacho, coautor del libro “En la línea de fuego: la realidad de los enfrentamientos armados”

Seguramente, a muchos de vosotros no os sonará el nombre de Fernando Pérez Pacho. O al menos, no os sonará tanto como el de Ernesto Pérez Vera. Sin embargo, si os decimos que es el coautor del libro “En la línea de fuego: la realidad de los enfrentamientos armados”, uno de los libros policiales más exitosos de los últimos años, seguro que abrís bien los ojos para leer lo que nos ha contado en esta entrevista exclusiva a UltimoCartucho.es. Este psicólogo clínico licenciado por la Universidad de Deusto lleva 30 años dedicándose a la psicología clínica y la formación policial. Actualmente mantiene un blog sobre Psicología Policial, http://psipolicial.blogspot.com, enfocado al área policial y de emergencias. Estas son sus reflexiones sobre su trascendental papel en el libro “En la línea de fuego” y la realidad de la psicología policial en España.

Su libro “En la línea de fuego: La realidad de los enfrentamientos armados”, coescrito junto al instructor de tiro policial Ernesto Pérez Vera, ha alcanzado ya la segunda edición. ¿Cómo valora la respuesta que está obteniendo la obra?, ¿esperaba el éxito y la notoriedad alcanzada?

Ver publicado un libro tuyo resulta toda una experiencia y una satisfacción personal muy grande. Si el libro alcanza una segunda edición entonces, ya te lo puedes imaginar. El interés que despierte una obra se mide por el número de personas que se acercan a ella y se adentran en sus páginas. Ernesto y yo siempre tuvimos muy claro que queríamos llegar al mayor número posible de lectores, de personas, policías o no, que se pudieran sentir identificadas con lo que contábamos. Por supuesto que estamos encantados con los resultados obtenidos. Respecto a la segunda parte de la pregunta, decirte que no he percibido mucho éxito ni mucha notoriedad, jeje.

– En una de las presentaciones oficiales de su libro, su coautor Ernesto Pérez Vera, aseguró que esta obra no tendría sentido sin su trabajo, es decir, sin esa perspectiva psicológica que complementa cada capítulo. Supongo que estará de acuerdo con esta afirmación…

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Fernando Pérez Pacho, a la izquierda, junto al agente Ernesto Pérez Vera, en una de las presentaciones de su libro

Si pudiésemos afirmar que un libro tiene alma, la de éste sería la colaboración que ha habido entre Ernesto y yo. El libro nació con la vocación de ofrecer un enfoque global de lo acontecido durante y después de un enfrentamiento armado. La explicación que aporta Ernesto desde la perspectiva policial resulta fundamental para entender, desde la perspectiva de policía profesional, lo que pudo haber pasado en aquella situación concreta. Pero, a la vez, estamos hablando de situaciones y vivencias saturadas de una fuerte carga emocional. Las emociones poseen un gran peso específico a la hora de decidir cuándo, cómo y qué hacemos. No se puede entender una confrontación armada sin hablar de las emociones experimentadas por el policía en momentos tan críticos. De ahí que este libro en concreto adquiera sentido solo desde ambas perspectivas tomadas conjuntamente.

– ¿Qué ha supuesto para usted participar en este libro de temática policial?, ¿Se siente más conocido o respetado por su trabajo?

Ha supuesto toda una experiencia, pues he tenido la oportunidad de conocer historias de un valor humano impresionante. No me resulta una temática nueva, pues como ya sabes, llevo más de 20 años impartiendo formación a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Es una vocación. He de reconocer que en algunas ocasiones el libro me ha supuesto una buena carta de presentación.

– Usted analiza y valora cada uno de los casos reales que aparecen en el libro desde un punto de vista psicológico. ¿Cuál diría que ha sido el caso más duro, o al menos, el de más complejo tratamiento?

Hay un caso de una persecución en el que el policía se encuentra de frente con el criminal apuntándole con su arma. El policía quedó paralizado, considerándose ya muerto y pensando en la familia que dejaría atrás. Todos los casos del libro son duros, pero este me llamó especialmente la atención. Posiblemente gracias a que el agente se quedó inmóvil, el delincuente no lo valoró como una amenaza y no le disparó. Pero trato de meterme en la mente de ese funcionario y creo que debe ser muy difícil llegar incluso a atisbar la amalgama de emociones, pensamientos y sentimientos que pudo experimentar durante aquellas terribles circunstancias.

Tras analizar con detenimiento a través de su ojo clínico la reacción de más de una veintena de agentes de policía españoles que se han enfrentado a una situación de vida o muerte, ¿considera que existe algún patrón común de comportamiento entre los policías?, ¿cree que reaccionan como lo haría cualquier persona de la calle, o están más preparados para afrontar este tipo de situaciones?

en_la_linea_de_fuego_portada_libroEvidentemente, yo no puedo generalizar mis observaciones a todos los policías, y solo puedo referirme a los casos comentados en el libro. Ello no significa que la generalización no sea posible en bastantes temas. Tal vez la reacción observada con mayor frecuencia fue la “sorpresa”. Enfrentado a la situación, el agente no podía creer que aquello le estuviera ocurriendo a él. El policía sabe que, por su profesión, existe la probabilidad de verse inmerso en un tiroteo. Pero, en general, esa probabilidad es bastante remota, y cuando ocurre te pilla de improviso. Las reacciones de estrés también eran una constante entre los agentes, lo que no es para menos, teniendo en cuenta la experiencia vivida. El policía promedio no está especialmente mejor preparado que el ciudadano promedio ante un enfrentamiento armado. Basta con mirar el desarrollo de los encuentros descritos en nuestro libro. En general, el policía no recibe un entrenamiento específico para enfrentarse a una situación de vida o muerte. Lo que sí quiero dejar muy claro es que, independientemente de la preparación, el agente se quedaba allí, no evitaba o escapaba del enfrentamiento y de la posibilidad de resultar herido o muerto, tuviera mucho o poco adiestramiento. Aquí está funcionando seguramente el sentido del deber. Lástima que el entrenamiento de estos funcionarios no esté a la altura de su responsabilidad como servidores públicos.


– Desde su experiencia, ¿piensa que se puede formar previamente a los agentes de seguridad para que su reacción psicológica tras vivir un enfrentamiento armado no sea tan traumática?

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El psicólogo policial Fernando Pérez Pacho en su despacho personal

El enfrentamiento sitúa al agente cara a cara ante la posibilidad de perder la vida o de quedar gravemente herido. Esta es una experiencia que solo puede comprenderse en toda su amplitud si se ha pasado por ella. Ya he comentado antes que este tipo de situaciones serán más la excepción que no la regla en el quehacer profesional del agente de policía. ¿Se puede preparar psicológicamente a alguien para algo que tal vez no ocurra nunca, con el objetivo de minimizar su reacción emocional tras el suceso? Muy difícil, si no imposible. Las reacciones emocionales que pueden mostrar los policías tras un incidente armado son muy variadas. Incluso un mismo individuo enfrentado a diferentes incidentes de este tipo puede mostrar emociones y conductas distintas en una situación u otra. Esta variabilidad hace que resulte prácticamente imposible predecir cómo va a reaccionar un policía en concreto durante un enfrentamiento armado y, tampoco, las consecuencias emocionales, psicológicas y conductuales que experimentará posteriormente.

Lo que sí sabemos es cómo intervenir tras el enfrentamiento, qué factores son esenciales para abordar las emociones adversas consecuencia precisamente del enfrentamiento armado. Y un elemento de ayuda fundamental tiene menos que ver con el enfoque psicológico que con la actitud que muchos mandos y compañeros y compañeras de ese policía adoptan tras el muro. Más de la mitad de los policías con los que hemos hablado no se sintieron apoyados por sus compañeros y/o mandos. Muchos recibieron críticas por su actuación, burlas por su escasa puntería o por la falta de “hombría”, falta de apoyo en los temas legales y administrativo… Todo ello supone para ese policía una revictimización más dolorosa si cabe: de quienes más apoyo y comprensión esperaba es, precisamente, de quienes menos recibe. Estas actitudes dentro del Cuerpo juegan un papel fundamental en la recuperación emocional del policía. La formación debe dirigirse a todo el colectivo en su conjunto, primero para concienciarnos de que nuestras actitudes pueden ser una herramienta de gran ayuda, o una pala con la que terminar de enterrar al compañero emocionalmente herido; y segundo, para aprender técnicas efectivas y prácticas, como el “debriefing” para intervenir en situaciones críticas.

– Al hilo de la anterior pregunta, ¿qué es lo que más traumatiza a los policías que han luchado por su supervivencia en un tiroteo o en un ataque con arma blanca?

En aras de la exactitud terminológica, solo una porción ínfima de policías que se han visto inmersos en un enfrentamiento armado padecen lo que clínicamente conocemos como un “trauma”. Lo habitual es que el policía experimente una serie de síntomas como estrés elevado, dificultades de sueño, una preocupación mayor por la seguridad personal y de su familia, incremento dela irritabilidad, problemas de concentración, etc., que pueden durar semanas y, de forma excepcional, algunos meses. Los apoyos naturales con los que cuenta el agente (la familia, los amigos, los compañeros de trabajo…) suelen ser más que suficientes para ayudar al agente a retomar su rutina de vida normal.

Para un colectivo más reducido de policías, salir adelante tras la experiencia va a resultar emocionalmente más costoso, hasta el punto de poder precisar de ayuda profesional. La intensidad del enfrentamiento, el riesgo percibido a perder la vida, haber resultado herido, haber matado a otra persona, las complicaciones judiciales, la propia personalidad del policía, etc., son factores que pueden determinar las consecuencias personales y emocionales que el enfrentamiento armado puede ocasionar al funcionario. Pero hay, además, otro factor importantísimo que funciona como un modulador de la experiencia emocional del agente: el apoyo de los compañeros y mandos. Algo más de la mitad de los policías entrevistados en nuestro libro comentaban no haberse sentido apoyados por sus mandos y/o compañeros. Todo lo contrario. Con frecuencia fueron cuestionados por su actuación, recibiendo críticas o reproches más o menos descarados. Muchos tuvieron que solucionar por su cuenta las complicaciones judiciales, siendo objeto de escarnio o burla por parte de los compañeros, etc. Para terminar de arreglarlo, la actitud de algunos medios de comunicación y responsables políticos, no hacía más que empeorar las cosas.

– ¿Cuál es la situación de la psicología policial en España en comparación con otros países como Estados Unidos, donde los enfrentamientos armados entre fuerzas del orden y delincuentes son tan habituales?, ¿en qué podemos y debemos mejorar?

fernando_perez_pacho_ernesto_perez_vera_en_la_linea_de_fuego_La Psicología Policial en los países anglosajones, como Estados Unidos, por ejemplo, cuenta con una tradición más extensa que la española. También es cierto que, por determinadas circunstancias históricas y políticas, la Policía en España se ha basado en una cultura de funcionamiento muy impermeable a todas las aportaciones que no surgieran del propio interior de la institución. La premisa subyacente a todo esto era que sólo podías entender lo policial o a un policía si tú también lo eras. La diferencia con Estados Unidos o Gran Bretaña es que desde hace muchos años tienen profesionales ajenos a la Policía trabajando estrechamente con los Cuerpos de Seguridad, beneficiándose mutuamente. La experiencia acumulada en Estados Unidos sobre enfrentamientos armados supone una buena parte de la información sobre la que nos hemos basado para escribir nuestro libro. Los policías de allá también se enfrentan a las mismas consecuencias emocionales, carencias de apoyo y escarnios que nuestros agentes. La diferencia está en que existen programas psicológicos específicos de ayuda, algo de lo que nosotros deberíamos aprender.

– Dejando a un lado los traumáticos enfrentamientos armados y centrándonos en el trabajo diario del agente, parece evidente que el policía, principalmente el patrullero, debe tener un cierto conocimiento o dominio de la psicología. ¿Qué puntos psicológicos debe abordar este profesional para ser más eficaz en su trabajo?

El arma más importante, habitual y efectiva que emplea el policía en su trabajo es la palabra. En mi experiencia profesional en el ámbito de la formación policial, hay dos habilidades en las que siempre insisto: el autocontrol emocional y las habilidades de comunicación. La “palabra” puede resolver muchos conflictos, pero también causar otros. Cuando preguntamos qué compañero ha acudido a tal o cuál intervención, sabemos que, dependiendo de quién sea, habrá salido con un problema, pero es probable que regrese con dos. Esta diferencia la marca la capacidad que muestre el policía para gestionar y controlar adecuadamente sus emociones y su habilidad para manejar estrategias de comunicación interpersonal efectivas, tanto verbales como no verbales.

– Por último, y a la luz del excelente éxito obtenido por su libro, ¿tiene en mente aventurarse en alguna aventura similar a corto plazo?, ¿algún nuevo proyecto relacionado con la psicología policial?

Todavía es pronto para anticipar proyectos. Hemos disfrutado mucho escribiendo este libro y hemos tenido la oportunidad de conocer a personas increíbles. Es un tema sobre el que todavía queda mucho por decir. Con Ernesto hemos hablado de la posibilidad de escribir algo sobre mandos policiales, pero todavía está la cosa en ciernes.

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2s Comentarios

  1. Muy buen libro. Escrito con conceptos claros y realistas que ayudan a comprender, entre otras cosas, el efecto de los proyectiles, las consecuencias psicológicas de un tiroteo y la mala preparación de los funcionarios policiales. Me gustaría relacionarme con el autor a través de este medio.
    Salúdole Atte.

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  2. Ernesto Pérez

    Hola, Óscar. Gracias por tus palabras. Si me escribes a mi cuenta de correo podremos mantener contacto. Si estás en mi zona, en la comarca del Campo de Gibraltar, podremos tomarnos un café.

    Un saludo.

    Ernesto.

    (epr05@hotmail.es)

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