Cuando la pena nos alcanza: Fallece el oficial de la Policía Municipal de Bilbao Tomás Carrillo

Tomás Carrillo Marín, oficial de la Policía Municipal de Bilbao, ha fallecido esta mañana a los 55 años, al parecer víctima de un infarto de miocardio. El corazón de Tomás dijo basta de forma inesperada mientras realizaba la actividad que más le gustaba: ser instructor de tiro policial. Su muerte, con tan sólo 55 años, deja desconsolados a su mujer, sus dos hijas, y a una enorme comunidad policial que tuvo la suerte de conocer a este irrepetible oficial de policía.

Tomás Carrillo era un apasionado de las armas y de la instrucción policial. Buena parte de los 32 años de servicio que dedicó a la función policial, lo hizo muy relacionado con el ámbito del tiro y el armamento policial. Desde 1998 era el encargado del suministro de armamento y equipación para todos los agentes municipales de la capital vizcaína. Para ellos, para sus cientos de compañeros, eligió la pistola que según su juicio y criterios era una de las mejores pistolas policiales: la Sig P228.

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Tomás Carrillo (derecha), junto a Ernesto Pérez Vera en una cena de amigos, previa a la presentación oficial del libro “En la línea de fuego”

Tomás tampoco tuvo dudas a la hora de apostar por la cartuchería de dotación oficial para los agentes de la Policía Municipal de Bilbao: la SeCa del 9mm Parabellum fue su elección. E igualmente luchó y consiguió que todos sus compañeros tuvieran a su disposición su propio chaleco de protección balística; siendo en este caso el chaleco Melher el que formaba parte del equipo de protección individual de cada funcionario bilbaíno.

Tristemente desaparecido en la mañana de hoy, Carrillo no sólo destacó por el alto nivel de equipación que entregó a sus compañeros, sino que además su nombre figuraba entre los más recordados por quienes habían tenido la oportunidad de asistir a sus clases y cursos de formación en materia de tiro policial. En su espectacular galería de tiro, Tomás apostaba por realizar entrenamientos avanzados, con unos procedimientos y unas técnicas muy alejadas de los clásicos convencionalismos impartidos en otros centros. Por poner un ejemplo, desde casi su aparición, en la Policía Municipal de Bilbao se entrenaba con Simunition, así como con pistolas inertes Sig P228, con el mismo diseño y el mismo peso que las P228 de fuego real que luego los agentes portaban en la calle.

Todo este proceso de formación y entrenamiento liderado por Tomás Carrillo estaba apoyado por dos compañeros inseparables: Javier y Gorka, quienes impartían la instrucción policial junto al agente hoy fallecido.

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Tomás Carrillo, en el centro, entre Fernando Pérez Pacho y Ernesto Pérez Vera, en la sede de la Policía Municipal de Bilbao

Personalmente, tuve la suerte de conocer a Tomás en un seminario que tuvo lugar el pasado mes de noviembre en Bilbao, con motivo de la presentación oficial del libro “En la línea de fuego: la realidad de los enfrentamientos armados”, coescrito por Ernesto Pérez Vera y Fernando Pérez Pacho. Tomás me invitó al evento y se comportó conmigo y el resto de invitados que nos desplazamos hasta la capital vizcaína de 10, mostrándose como lo que era: una persona cercana, amable, llana, y muy comprometida con su trabajo. Amaba su profesión y se desvivía porque “sus chicos” patrullaran las calles perfectamente instruidos y equipados con el mejor material posible.

Hoy, su enorme corazón dejó de latir de manera inesperada, encontrándole la maldita parca en el lugar donde Tomás soñaba, donde más realizado y feliz se sentía: en la galería de tiro. Descansa en paz.

El funeral por la muerte de Tomás Carrillo Marín tendrá lugar el próximo miércoles 3 de junio a las 19:00h en la iglesia de Leioa (Vizcaya).

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5s Comentarios

  1. Tomás junto a Gorka y Javi ha sido mi instructor de tiro y uno de nuestros oficiales. Una malísima noticia que nos ha pillado trabajando y donde algunos compañeros poco antes habían estado con él. Una pena, DEP.

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  2. Francisco. Tenerife

    Mi más sentido pésame a toda su familia, compañeros y amigos. Conocí a Tomás en un curso más allá de los Pirineos y lo cierto es que me sorprendió gratamente su dedicación y profesionalidad. Desde estos 2.000 km que nos separan, un fuerte abrazo a todos.

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